Si una mancha marrón en tela da una reacción presuntiva positiva, puede describirse después como sangre humana. La búsqueda inicial y la identificación del material biológico responden a preguntas distintas. Obtener posteriormente un perfil de ADN tampoco permite atribuirlo automáticamente a sangre sin examinar adecuadamente la mancha.
Si un recálculo eleva el porcentaje de polen arbóreo en sedimentos, podría interpretarse como cambio de vegetación. Sin embargo, quizá se excluyeron esporas o plantas acuáticas de la suma polínica. Antes de interpretarlo hay que reconstruir recuentos, categorías incluidas y reglas de cada estrato.
Si aparecen objetos claros y alargados entre restos de grano tras limpiar un almacén, su aspecto podría sugerir larvas. También puede haber cubiertas de semillas y fibras de sacos. Conviene conservar los objetos enteros y registrar sus ubicaciones antes de tamizar la mezcla.
Si aparece un depósito oscuro en la encuadernación tras trasladar cajas de archivo, una fotografía puede llevar a llamarlo moho. Se desconoce si ya estaba allí o si se limpió. El análisis requiere el material y el registro del lugar donde se encontró.
Aparecen fragmentos parecidos a materia vegetal dentro del envase
Si al abrir un envase se encuentran fragmentos extraños, su parecido con material vegetal no determina por sí solo su naturaleza ni procedencia. La comparación puede requerir el propio objeto y datos sobre su hallazgo.
Aparecen pelos diferentes entre las fibras del producto
Si unos pelos aislados generan una controversia sobre la composición de un producto de piel o tejido, conviene separar su material de inclusiones superficiales accidentales. Un pelo puede formar parte de la estructura o haber llegado durante almacenamiento, uso o examen. Unas partículas distintas no definen todo el soporte.